martes, 15 de septiembre de 2020

LA TECNOLOGÍA UN CAMINO HACIA EL FUTURO: SMART CITY

Hoy en día existe la figura de  la Smart City, una ciudad o complejo urbano  que podrá ser calificado de inteligente en la medida que las inversiones que se realicen en capital humano (educación permanente, enseñanza inicial, enseñanza media y superior, educación de adultos); en aspectos sociales, ​en infraestructuras de energía (electricidad, ​ gas); tecnologías de comunicación (electrónica, Internet) e infraestructuras de transporte, contemplen y promuevan hacia una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, así como un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos.

El concepto de ciudad inteligente introducido como una herramienta para dirigir  y englobar factores característicos de una zona urbana moderna, y para así poner en valor la importancia creciente de las tecnologías de la información y de la comunicación (NTIC) así como el capital social y medioambiental. La importancia y relevancia creciente de estos dos agregados (el capital social y la calidad ambiental), son suficientes por ellos mismos para diferenciar una ciudad, espacio o territorio inteligente, de aquella o aquel que no lo es, y que en muchos casos agobia a sus residentes con excesivos tiempos dedicados a los desplazamientos, con marcada polución ambiental (aireaguasuelo y/o acústica). 

La base tecnológica de las ciudades inteligentes son las plataformas tecnológicas, conformados por software y hardware que permiten el intercambio de datos e información entre los diferentes sistemas y áreas, y proporciona así un lugar centralizado de control y gestión de la ciudad. Adicionalmente las Smart Cities integran cada vez más tecnologías como la sensorización, IoT, algoritmos, cloud, big data, inteligencia artificial y blockchain en sus sistemas.

Toda ciudad inteligente da respuesta a las necesidades cambiantes de la administración pública, las empresas y la ciudadanía a través de las nuevas tecnologías. Para la población, esto significa una mejor calidad de los servicios públicos y transparencia para una ciudad con una administración más eficiente, accesible e inclusiva. La mayor inteligencia de las ciudades evidencia también un mejor desarrollo económico, social y calidad medioambiental para las urbes y sus ciudadanos.



Las ciudades inteligentes permiten una mayor relación interactiva y móvil entre usuarios. Estos  espacios inteligentes se caracterizan por una buena comunicación e interacción horizontal entre usuarios, que a la vez son grandes consumidores de información en aspectos vinculados a la vida cotidiana y profesional (desplazamientos, consumos energéticos, servicios públicos, eventos sociales y profesionales…) y también productores de información por medio de las redes sociales, los weblogs, y los servicios móviles (expresión de opiniones y calificaciones, enriquecimiento de bases compartidas de conocimiento –tipo Wikipedia–, corresponsabilidad en relación a servicios individuales).Pero la categoría ‘smart’ no es duradera, es decir, no está asociada a la consecución de una meta específica, sino que implica más bien el compromiso por parte de los distintos agentes involucrados, de abordar un proceso de mejora constante, con un potencial casi infinito, y una meta no menos lejana.

El papel cumplido por el capital humano, la educación, el capital social relacional, y el capital de interés ambiental, así como sobre el papel o rol cumplido por los impulsores del crecimiento y del mejoramiento urbano, son fundamentales, así como las industrias creativas y de alta tecnología aplicadas al crecimiento urbano a largo plazo. Este factor, junto con la infraestructura de servicios, es especialmente importante.

 

Fuentes:

Ciudades Inteligentes 

Top de las 20 tecnologías que despuntaran en 2020 

Correlación entre innovación y transformación 

Ciudades inteligentes 



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